¿Buena puntería?
Cuando mi papi alzaba su rifle y le hacía puntería a un gorrión, parecía que el pajarito le sacaba pica, porque alzaba el vuelo y se posaba en la rama del lado...Otro disparo, y ocurría lo mismo, y nosotras, expectantes esperábamos verlo caer, pero el pájaro volaba otro poquito, y no pasaba nada, hasta que de repente ocurría el milagro y corríamos a agarrar la gran presa mientras mi papi guardaba su rifle con cara de "¡por fin!".
Nosotras, teníamos trabajo toda la tarde desplumando al pobre gorrión, que yo no sé cómo tenía tanta pluma, luego lo abríamos para sacarle la pana y el diminuto corazón, y lo despresábamos. Ya para entonces, el agua de nuestra tetera había hervido, y poníamos a cocer en nuestra olla de aluminio la gran cazuela, y lo mejor venía después, cuando le echábamos fideos y éstos crecían y crecían...y nos comíamos ese "engrudo" de ave, porque ahí no había mañas y nos sentíamos orgullosas de nuestra sabiduría culinaria.
La lata era el final...lavar la olla, platos y todos nuestros juguetes regalones que habían llegado la navidad pasada cuando fuimos a esperar al Viejito Pascuero a la casa del tío Ciro y la tía Ita.
