- Dejó de llover, así que aprovechemos de salir a jugar!...
- Vamos a buscar al Sergio para jugar a ir a explorar!
Fuimos a invitarlo, y salimos bien abrigados, hasta con gorros, a explorar atrás de la casa de tía Rosi, donde había un "bosque" de cicuta que despedía un olor muy fuerte. Encontramos unas cañas secas y nos hicimos unos telescopios estupendos para descubrir las culebras en la selva, mientras gateábamos entre el pasto mojado y las matas de cicuta hedionda. El Sergio trajo su honda y tuvimos que ir a buscar piedras especiales, redonditas, para dispararles a los pájaros que llegaban a un árbol bien grande que había al final de la hijuela, pero la puntería estuvo mala, mala, y al final volvimos a la selva a gatear entre las ramas, con tan mala suerte que de repente nos vimos unos gusanos negros pegados en las piernas, y empezamos a gritar como malas de la cabeza y corrimos hacia la casa chillando, y mi mami salió asustada a ver qué pasaba...No podía creer lo que estaba viendo! De las piernas nos colgaban tres gusanos a cada una ! Y como pataleábamos tanto, se hacía imposible sacarlos, así que nos retó, nos sentó en la mesa de la cocina, nos sacó las botas, y acercó un pucho prendido al primer gusano, como hacía la Flora...y éste se soltó y cayó al piso...acercó el pucho al segundo gusano, y pasó lo mismo...y en eso miré al Sergio , que estaba calladito mirando, y tenía los ojos grandes y fijos como plato...y listo, ya no tenía gusanos colgando de mis piernas!
Mi mami dijo que no son gusanos sino sanguijuelas, que viven en el pasto mojado, justo en la selva de cicuta...y que se alimentan de sangre...¡nos estaban chupando la sangre! Y cuando le mostramos nuestros "telescopios", dijo que esos no son telescopios sino "catalejos". ¡Plop!
Y justo llegó la tía Tutú corriendo, a ver qué pasaba, que gritábamos tanto...y mi mami le mostró las sanguijuelas que estaba echando a una pala para echarlas al fuego...
Nosotras, seguíamos sentadas en la mesa y no nos atrevíamos a bajar mientras no desaparecieran las malditas chupasangre...
servido por Gabriela
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Cuando mi papi alzaba su rifle y le hacía puntería a un gorrión, parecía que el pajarito le sacaba pica, porque alzaba el vuelo y se posaba en la rama del lado...Otro disparo, y ocurría lo mismo, y nosotras, expectantes esperábamos verlo caer, pero el pájaro volaba otro poquito, y no pasaba nada, hasta que de repente ocurría el milagro y corríamos a agarrar la gran presa mientras mi papi guardaba su rifle con cara de "¡por fin!".
Nosotras, teníamos trabajo toda la tarde desplumando al pobre gorrión, que yo no sé cómo tenía tanta pluma, luego lo abríamos para sacarle la pana y el diminuto corazón, y lo despresábamos. Ya para entonces, el agua de nuestra tetera había hervido, y poníamos a cocer en nuestra olla de aluminio la gran cazuela, y lo mejor venía después, cuando le echábamos fideos y éstos crecían y crecían...y nos comíamos ese "engrudo" de ave, porque ahí no había mañas y nos sentíamos orgullosas de nuestra sabiduría culinaria.
La lata era el final...lavar la olla, platos y todos nuestros juguetes regalones que habían llegado la navidad pasada cuando fuimos a esperar al Viejito Pascuero a la casa del tío Ciro y la tía Ita.
servido por Gabriela
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- Hola Sergio.
- Las vengo a invitar porque mi papá me hizo un camión muy bonito...¿Vamos a jugar?
- ¡Vamos! ¿Y cómo es? ¿Grande?
- Rebonito, tiene luces, la carrocería de tablitas, parece de verdad...¡Corramos!
Partimos a toda carrera y cuando íbamos entrando a la casa, justo iba saliendo la tía Tutú a llamar al Sergio para tomar once, así que nos invitó a comer pan con dulce y nos instalamos en la cocina.
Patricio estaba haciendo tareas y llegó a tomar once cuando nosotros íbamos saliendo a ver el camión nuevo y nos topamos con el tío Arturo que traía en sus manos 10 tambores de bencina hechos con un palo de escoba, y recién pintados. Quedamos encantadas con eso,porque podíamos cargar y descargar el camión, y nos pusimos a acarrear arena y ripio para hacer un camino.
Tan entretenidas estábamos, que cuando oímos a la Flora que nos llamaba a comer no lo podíamos creer...¡La tarde se nos pasó volando!
- Chao tía, chao Sergio...
Y llegamos corriendo a la casa, contando la novedad del camión que tenía tapas de pasta de dientes como focos, y las ruedas igualitas a las de verdad!
Nos pararon en seco en la puerta, pues los zapatos estaban muy embarrados, y teníamos las manos inmundas, así que...
-"¡sáquense los zapatos!" y "derechito al baño".
¡Uy! ¡Que lo pasamos bien!
servido por Gabriela
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