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Terra
La Coctelera

polela

Categoría: Harbalay

24 Octubre 2009

Ayudante del mago.

¡Hoy

 ¡Hoy mi papi llegó con una tremenda noticia!

En el Trinidad  venía un mago y lo iremos a ver mañana a las 7 de la tarde, al teatro. Estamos emocionadas, nerviosas, ansiosas, como que nos da miedo, y al mismo tiempo no hayamos las horas de que sea el momento de ir y agarrarnos un buen lugar, cerca del escenario para ver en detalle las pruebas y saber cómo las hace.

Mi papi se reía a la hora de comida porque la Eugenia decía que ella tenía que "pillarle la pillería" al mago, y esa noche nos costó quedarnos dormidas pensando que teníamos que llegar temprano al teatro para obtener una buena ubicación.

El teatro se llenó, y un rato después comenzó una música que daba susto, se abrieron las cortinas, y apareció el Mago Harbalay en medio de los aplausos.

Hizo varias pruebas con naipes, en que la maestría al barajar no más, provocaba exclamaciones en el público. Cartas que desaparecían y aparecían en sus manos.

De repente, llamó a un voluntario al escenario,  le mostró una bolsa negra que dio vuelta al revés para demostrar que estaba vacía. Luego lo hizo elegir una carta , firmarla, meterla entre las demás cartas, y tomó la varita mágica, con la que dio dos golpes al mazo de cartas, y dos golpes a la bolsa negra, al tiempo que decía "¡harbalay!" y le dijo al voluntario  que meta la mano dentro porque seguro que la carta se había trasladado mágicamente...El voluntario así lo hizo y sacó con cara de sorpresa un limón. El público empezó a reír a carcajadas; entonces el Mago sacó una cortaplumas y con gran ceremonia comenzó a cortar el limón sobre una mesita, ante la mirada atónita del voluntario, y de repente apareció  dentro del limón un papel celofán que el Mago empezó a desenrollar...y apareció la carta...¡con la firma! Oh...Aplausos y más aplausos...

De repente pidió un ayudante y la Eugenia voló al escenario. El Mago sacó un vaso con leche, y le dijo a la Eugenia que con mucho cuidado, echara esa leche en un vaso más grande, mientras él hacía unos pases mágicos con su varita y decía "¡harbalay!"  Se produjo una exclamación en el público, al ver que el vaso más grande quedaba lleno de leche...El Mago dijo que ahora, ella  echaría la leche a un vaso más grande aún, otra vez la varita mágica y "¡harbalay!" Nuevamente ese vaso se llenó... Ahora venía lo mejor...El Mago agarró una hoja de diario, la mostró por ambos lados, y luego hizo un cucurucho mientras la Eugenia no se perdía detalle. Agarró el vaso con leche, y lo vació en el cucurucho, luego hizo unos pases mágicos con la varita, "¡harbalay!"...y amuñó el cucurucho, y desapareció la leche!!  Aplausos a rabiar, y la Eugenia bajó con cara de sorprendida, picada de no saber qué pasó...

Bueno, la función duró más de una hora, íbamos de sorpresa en sorpresa, y lo pasamos muy bien. Tuvimos tema de conversación para muchos días, y le buscábamos todas las explicaciones  posibles para llegar a descubrir cómo lo hacía el Mago...porque cuando dijo que iba a hacer una tortilla en una fuente con tapa, como no había ahí una estufa, le echó licor a los huevos batidos, lo encendió y nosotras veíamos las llamas...luego apagó el fuego con la tapa, unos pases con la varita..."¡harbalay!"y al abrirlo para sacar la tortilla...¡salió volando una paloma blanca!

Fueron tantas las emociones, que esa noche nos costó muchísimo lograr dormir.

Tags: magia

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