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La Coctelera

polela

Categoría: escuela

30 Octubre 2009

La esperada exposición.

La exposición se abriría al público el sábado después de almuerzo, así que esa mañana yo estaba nerviosa y me parecía que el tiempo no avanzaba. Llegó la hora de almuerzo, y, como pocas veces, nos comimos todo rápido y ayudamos a guardar todo y dejar ordenado, hasta que nos subimos al auto y mi papi nos llevó rumbo al colegio. Había hartas mamás, y nos encontramos con las compañeras a medida que recorríamos la primera sala llena de bordados y tejidos, donde recorrimos cada rincón  con la mirada, sin pillar mi bufanda...

Yo ya creía que Sor Inés no había puesto mi obra allí cuando mi mami dijo "¡mira! ¡mira esa esquina! ¡allá!  ¡allá arriba! "...Oh...mi bufanda estaba instalada en una esquina llegando al cielo de la sala, lo que es mucho decir, porque mi gran obra estaba camuflada entre mantelitos y carpetitas bordadas, muchas de las cuales  tuvieron trabajando a mamás y abuelitas para lograr buenas notas, en cambio yo la hice solita, aún con las dificultades de la poca destreza de mi mano derecha y eso me llenó de orgullo.

Tags: exposicion

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30 Octubre 2009

Mi primer tejido.

Luego de agarrar cada una un extremo del tejido, empezamos a tironearlo con muchas ganas, y nos daba mucha risa porque nos caímos al suelo y nos arrastrábamos hacia un lado y hacia el otro, hasta que mi mami me llamó porque había  que lavar la enorme bufanda   para aprovechar de secarla frente a la chimenea encendida, ya que mañana vence el plazo para entregarla a Sor Inés y exponerla el fin de semana junto a los trabajos de todas las alumnas del colegio.

Sólo después de un buen lavado, apareció el color celeste primitivo, porque ya parecía una bufanda gris. Quedó muy bonita, y tuvimos que estrujarla en una toalla antes de colgarla en una silla frente al fueguito, donde empezó a salir una nube de vapor que nos asustó en un primer momento.

Yo la miraba fijamente, mientras pensaba en el tormento que significó meter punto a punto el palillo, enlazar la hebra, y volver a sacarlo sin que se me soltara. Había niñas que tejían rápido, bien, parejito...y que hicieron zapatitos para guagua, e incluso chalequitos pequeños, pero no eran zurdas como yo...

Tags: bufanda, zurda

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29 Julio 2009

Mis pesadillas: las tablas y la bufanda...

- No ganas nada con llorar. Tienes que estudiar, porque si no sabes las tablas, no podrás multiplicar, y si no sabes multiplicar, no podrás dividir...

- Pero si yo estudio!

- Pues parece  que no, porque no te sabes ni la tabla del 2!

- Esto es muy difícil y no lo entiendo!

- ¡Y por qué tienes tan buenas notas?

- ¡No sé...!

- Bueno. Si no logras aprendértelas, yo en octubre te retiro del colegio, y repites. Así de sencillo...

- Pero mami...

- ¿Y cómo va el tejido?

- Ah!...Me costaba mucho que no se me suelten los puntos, y Sor Inés me ha hecho deshacer varias veces pero ahora parece que ya no se me han soltado tanto...claro que no me rinde mucho...

- Yo creo que te cuesta porque eres zurda...

- Claro que me cuesta  meter el palillo con la mano derecha!

- Bueno, yo creo que tienes que hacerle empeño a lo que te cuesta, y estudiar las tablas de a dos, o sea la del 2 y la del 3, y cuando las sepas, meter la del 4. Pero octubre es la fecha final.

- Ya, mami. Me queda poco tiempo, así que estudiaré lo que pueda. Ahora veré lo de la bufanda...

- Oye Eugenia, ¡Agarra la bufanda de esa punta, y yo la agarro del lado de los palillos! Déjame ver que no se salgan los puntos! ¡Tira, tira!

- ¡Mira que creció!  Ya te falta poquito para terminarla...

- Sí...yo creo que con unas cuantas vueltas más, estará lista para lavarla, porque Sor Inés  dijo que hay que llevarla limpia para la exposición...

- Ohhh! Va a quedar bonita!

- El jueves le voy a pedir a la Julia que me la lave...Tengo que terminarla el miércoles...

Nos acostamos temprano, había mucho frío, pero no llovía.

Por la mañana al abrir las cortinas, vimos un gran espectáculo....

- Pucha, nevó tanto, que el arbolito frente a la casa se llenó de tordos!

- No se ven los cerros, pero yo creo que sigue nevando allá arriba...¿Haremos un mono?

- Levantémonos para ir a hacer un gran mono...

- ¿Y dónde quedarían mis guantes? No están en mi cajón...

- Yo los ví con las muñecas, búscalos ahí...

- ¡Aquí están! Ya, ahora vamos a ponernos las botas, que están debajo de la cocina...

Al llegar a la cocina, mi mami nos atajó y dijo que sin desayuno no podíamos salir, así que nos sentamos rápidamente y no demoramos casi nada en tomarnos la leche y comernos el pan.

Al salir nos encontramos con que había bastante nieve, y costaba hacer una bola, irla empujando, rodando, y en un santiamén estaba demasiado pesada...Y justo en ese momento, apareció mi papi, que venía desde el taller porque estaban revisando el auto para salir mañana lunes a ver los caminos cercanos, y le pedimos ayuda para empujar la bola grande de nieve que sería el cuerpo del mono, la que creció otro poco mientras giraba hasta el costado  de la pileta con los peces de colores. Nosotras empezamos a hacer  otra bola para la cabeza, y mi papi nos ayudó a levantarla para instalarla sobre el cuerpo, mientras seguía  nevando con ganas, y empezamos a tirarle bolas a mi papi y arrancábamos como liebres  cuando él nos perseguía...

Teníamos las manos heladísimas, nos dolían, así que nos fuimos un rato a la cocina pero ya no nos dejaron salir, porque teníamos que hacer nuestra cama, y luego almorzar, y en eso estábamos cuando llegaron a avisar que el auto estaba listo, así que mi papi dijo  que iríamos donde el tío Ciro a tomar helados, porque había que aprovechar ahora que nevó, así que felices ordenamos, almorzamos, y estábamos listas para salir de visita.

A mí me gustan poco los helados, pero la copucha de cómo se hacen era muy tentadora. Parece magia. La tía Ita nos mandó a recoger  nieve haciendo pelotas, y ella hizo un postre con huevo, leche, vainilla y azúcar, que luego de enfriar, echaron al envase que va al medio de la nieve con sal, y que con una manivela van haciendo girar y se turnaban para darle vueltas.

El tío Ciro prendió la chimenea, una tremenda fogata, y los primeros que llegaron  a echarse frente al fuego, fueron el Tony  y la Yolí, una pareja de fox terrier que como tienen el pelo corto, son muy friolentos.

Cuando los helados cuajaron, nos sirvieron un plato a cada uno, y la tía Ita trajo unas galletas ricas para acompañarlos. A esa hora paró de nevar, y cuando nos fuimos a la casa, las calle estaba blanquita, y el auto se pegó una patinada al llegar a la hijuela de vialidad.

Tags: nieve, tejido

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10 Julio 2009

La Ramona.

 

|Ya estoy en tercera preparatoria, y no sé por qué mi mami nos llevó a las monjas...

Yo tengo el pelo largo, y para no estar peleando en la mañana con los tirones y el pelo enredado, duermo con trenzas, así que me las desarmo, me mojo, y la Flora me las vuelve a hacer. El otro día estaba en clases, detrás de mí se sienta la Ramona, y empezó a tirarme las trenzas y a decirme "son liendres"..."¡tienes piojos!"...

Yo le decía que no me moleste mientras trataba de copiar la tarea que estaba escribiendo Sor Inés en la pizarra, pero la Ramona no dejaba de tirarme las trenzas y repetir: "tienes piojos!"...De repente ya no dí más, me paré...y le encajé un zurdazo tan bien dado, que se armó gran revuelo, Sor Inés se dio vuelta con los gritos y chillidos de la Ramona...y dijo que me castigaría...Yo, guardé rápido todo en mi bolsón y cuando tocaron la campana salí corriendo, agarré a la Eugenia de la mano cuando salió de su sala, y le dije que arrancáramos hacia el auto que nos esperaba en la calle.

Le conté a mi mami lo que pasó con la Ramona, del puñete que le dí después de tanto fregarme, y me dijo que peleadora no hay que ser, pero está bien defenderse ante la agresión, y al día siguiente ella me fue a dejar al colegio y habló con la Directora en su oficina, pero lo terrible  fue cuando llegué a mi sala, porque la Ramona parecía perro dálmata con el ojo en tinta...y me dieron tantas ganas de reírme...pero me senté calladita en mi puesto, y me aguanté no más...

Mi papi mandó poner cables y postes y les dio luz al colegio de las Siervas de María porque era un peligro el uso de velas en el internado y la única regla, era el uso máximo de 2 ampolletas.

Un día, durante el almuerzo, la Eugenia dijo:

- papi, córtele la luz a las monjitas...

- ¿y por qué hay que cortarles la luz?

- Porque las monjitas son muy malas...castigan a las niñitas...las hacen hincarse en una esquina de la sala...sobre porotos...así que córteles la luz, papi...

Tags: punete

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23 Marzo 2009

La sopa de sémola.

-Flora, ¿qué hay de almorzar?

-Sopa de sémola y cochayuyo con  papas...

-¡Nooooo!....¡no me gusta...!  ¡odio la cebolla!.....

-No sé, yo....su mamá dijo que haga eso....así que se lo tienen que comer, no más....¡ya, síéntense luego, que se enfría la sopa!....¡Ah, pero lávense las manos primero!...

No era que la sémola no me gustara, sino que le ponían pedazos de cebolla, que quedaba blandengue, malísima....Empezamos a comer, y a mañosear  ... y estábamos en eso, cuando apareció mi mami en la cocina. Una mirada bastó para que empezáramos a tragar....pero la Florita empezó a contarnos un cuento mientras nosotras cuchareábamos, y sin darnos cuenta, desapareció la sémola y la cebolla....¡Por fin!

Y llegó el plato de cochayuyo....La Flora siempre nos hacía la broma de decirnos que había papas, y en realidad era un rico puré, así que íbamos mezclando el guiso de algas con el puré que estaba sensacional, y al fin terminamos el almuerzo...¡A lavarse los dientes, a peinarse, a la escuela!! 

Llovía a chuzo, y había mucho frío en la sala de clases. Estaba bastante oscura la sala, porque el día estaba así...pero cuando salimos a recreo, corrimos jugando a la tiña y nos reímos mucho con mis compañeras...Lo malo es que en el patio había unas lagunas tremendas, y sin querer nos mojamos y salpicamos de lo lindo, así que a la segunda hora había que mover y mover los pies para que no se sintiera tanto el frío de los calcetines mojados. Ese problema no lo tenían las chicas que andaban a pata pelada, porque se les secaron altiro los pies.

Cuando llegué  a la casa, de vuelta,  ya estaba oscuro, tuve que cambiarme calcetines, zapatos y de todo....  tomamos once, y nos pusimos a jugar al palitroque en el pasillo.  La pelota era de palo, y sonaban mucho las puertas donde rebotaba, así que ligerito nos cortaron la inspiración y tuvimos que jugar a las muñecas, pero la Flora nos tenía una sorpresa: nos había hecho ropa para una de ellas, y ya teníamos varios chalecos y pantalones para cambiarles.  Queríamos mucho a la Flora, aunque a veces le daba por alegar, tiraba los platos y ollas en el lavaplatos, decía que se iba a ir, se ponía a llorar, y nosotras no queríamos que se fuera....Entonces, mi mami salvaba la situación , agarraba la acordeón y tocaba barrilito de cerveza, desde el alma, o dos cruces, y la Flora se ponía a bailar , se abrazaba a mi mami,  le decía mi patroncita querida, y todo se arreglaba....

Le conté a mi papi que en la escuela había unas tremendas lagunas y que costaba jugar porque nos mojábamos, y que cuando íbamos al comedor a tomar desayuno, justo teníamos que pasar por ahí....

Al par de días, llegó un camión de vialidad a tirar ripio y a emparejarlo....y felices nosotras corríamos y corríamos jugando al pillarse, y no nos mojábamos....Ahí aprovechábamos de elegir una piedra "buena", redondita, para calentarla en la salamandra, y después calentarnos las manos....La manteníamos en el bolsillo toda la hora, y en el recreo la dejábamos otra vez calentándose...

 

Tags: sopa, flora

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